Abel Maas

soccer player


Ayer sábado murió, joven aún, Américo C., el hombre que miraba los partidos de fútbol a un costado del televisor, preocupado por la marcación del wing que no aparecía en la pantalla. Vida sacrificada la suya, perdiéndose lo mejor de cada partido en su entrega a la oscura misión de impedir las corridas del puntero adversario. No es común semejante grado de abnegación, pues, Américo C. no defendía los colores de una determinada institución, sino que, simplemente, se dedicaba a marcar al wing resuelto a aprovechar la ventaja de no ser visto en la pantalla. Podía ser wing de Boca, River o Huracán. Américo C. lo custodiaba con la misma devoción y perseverancia si jugaba contra Chacarita – el equipo de su simpatía – o si le tocaba enfrentar a Quilmes o a San Lorenzo. Un sacerdocio, por cierto, lo suyo. Jamás recibió un aplauso, nunca se interesó por su pase dirigente alguno y su foto no llegó a lucir en la portada de ninguna revista. Sin embargo, estuvo siempre en su puesto, bajo la lluvia y el granizo, en Trelew o Misiones, agredido por hinchas que anteponen un resultado de fútbol a su condición humana. Murió ayer, decíamos, el pobre Américo C. Acababa de jugar un partido de ritmo intensísimo marcando a Ciriaco Gauna, un wing endiablado, y en el segundo tiempo había logrado neutralizarlo acertadamente.
Agotado, apenas alcanzó a beber un vaso de agua mineral, y cuando su esposa le preparaba un sándwich de salchichón y tomate, quedó dormido, como siempre, a un costado del televisor. En esas circunstancias, lo mató una bala perdida, disparada en la serie que se inicia a las 23:30.

“¿Quien mató a mi padre? Gringo ha de ser si no vino de frente”, gritó el hijo, y abrazó llorando el cadáver del notable marcador de punta.

 

Alle Rechte an diesem Beitrag liegen beim Autoren. Der Beitrag wurde auf e-Stories.org vom Autor eingeschickt Abel Maas.
Veröffentlicht auf e-Stories.org am 10.09.2013.

 

Leserkommentare (0)


Deine Meinung:

Deine Meinung ist uns und den Autoren wichtig! Diese sollte jedoch sachlich sein und nicht die Autoren persönlich beleidigen. Wir behalten uns das Recht vor diese Einträge zu löschen! Dein Kommentar erscheint öffentlich auf der Homepage - Für private Kommentare sende eine Mail an den Autoren!

Navigation

Vorheriger Titel Nächster Titel


Beschwerde an die Redaktion

Autor: Änderungen kannst Du im Mitgliedsbereich vornehmen!

Mehr aus der Kategorie"General" (Kurzgeschichten)

Weitere Beiträge von Abel Maas

Hat Dir dieser Beitrag gefallen?
Dann schau Dir doch mal diese Vorschläge an:

Pushing It - William Vaudrain (General)
El Tercer Secreto - Mercedes Torija Maíllo (Science-Fiction)