Miguel Angel Huerta Arocas

Última Prueba


¿Cómo te enfrentas a algo que sabes que no vas a poder relizar en el plazo establecido?, que sabes que aunque lo intentes dejarás una centena de cabos por atar, que la perfección no existe y menos en tu caso, ¿como afrontar eso y sacar la motivación y dedicación necesarias? Difícil respuesta, pero quizás cuando peor estan las cosas, cuando todo se pone en tu contra o cuando todo te lo has puesto en tu contra, es cuando das lo mejor de ti mismo. Unos dirán que no es cierto, otros, que si, pero debido a la presión que siente el indivíduo; otros alegarán ese instinto primario de autoprotección que nos produce el miedo, pero lo único cierto es que en la mayoría de los casos lo acabamos consiguiendo.

Unas cuantas horas eran lo que separaba la gloria de su fatídica decadencia. Él lo sabia y por ello debía apresurarse en la finalización de su tarea. Una tarea que él no ha elegido, una tarea impuesta casi de un modo violento y abusivo, como si su opinión no importase. Él no era nadie solo un peón que debía obedecer y bajar la cabeza  ante otras personas, otras mentes que por algún motivo habían sido consideras superiores por un tercero.
Sonó el despertador, la luz inundaba la habitación, eras las 7 am y solo había dormido un par de horas. Hoy era el día, hoy se jugaba más que ningún día hasta la fecha, hoy podía ser ese punto de inflexión que tanto tiempo llevaba buscando en su vida. Se levantó de la cama como hacía siempre, miró el móvil y como de costumbre no había recibido nada. Con esa sensación de insignificancia social entró en la ducha y pensó que seguramente esa ducha iba a ser el momento de mayor relax en todo el día.  Preparó todos sus bártulos y salió de casa sabiendo que la próxima vez que cruzara ese portal algo habría cambiado.
Entró en aquella sala donde había desperdiciado tantas y tantas horas, donde buenos y malos recuerdos danzaban al unisono en su saturadada mente.  Eligió un sitio al azar, sabía que esta vez, el resultado no iba a depender de un posicionamiento estratégico. Una vez sentado dispuso sobre la mesa todo lo necesario para afrontar semejante calvario. Respiró ondo intendado hacer memoria de conceptos varios que había adquirido 5 horas atrás entre cafés.
Un papel llegó a su mesa, alzó la vista y vió una chica girandose, una chica que no había visto antes, una chica que quizás en otra situación hubiera ocupado durante unos minutos mil fantasias en su mente, pero no esta vez. Esta vez no había tiempo para distracciones. De repente y truncado en seco las voces que se agitaban en su cabeza, otra voz, esta mucho más grave, dió el pistoletazo de salida a la prueba más importante a la que jamás se había afrontado…. “Pueden comenzar el examen.”

 

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Veröffentlicht auf e-Stories.org am 10.12.2013.

 

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