Emilio Puente Segura

Asiento33

 
   En cabina, la azafata de vuelo conversaba con los tripulantes del avión mientras surcaban el cielo sobre un vasto mar algodonado que se perdía en el horizonte.

  Asiento 33C, pasillo. Consultó inquieto su reloj. Faltaban 15.m. para la hora señalada. Pequeñas gotas de sudor perlaban su frente. Levantó el brazo y manipuló el dispensador dispuesto sobre su cabeza, para proyectar el chorro frío del aire acondicionado individual, hacia su rostro.

   ~¡Señor..! ~escuchó a su derecha.

     El niño sentado en ventanilla, con el torso inclinado hacia adelante, le miraba curioso.

     Él disimuló.

  ~¡Señor..! ~insistió-. ¿Tu hijo... está en el avión..? ~estaba totalmente convencido de que todas las personas "grandes" tenían hijos.
 
    Le miró molesto, sorprendido por la pregunta. Su bebé murió en un bombardeo estadounidense en Bagdag.
   Sus malditas explicaciones: Un fallo inexplicable en los cálculos de la posición del objetivo, por parte del ordenador de abordo del caza    A/F 18.
 
    Negó con un leve movimiento de cabeza.

  ~¿Dónde está..? ~preguntó inocentemente el niño. Hubo un silencio.

  ~En el cielo. -le contestó con añoranza.

  ~¿Es un ángel..? ~su mirada centelleaba.

    En el baño, escondido dentro del dispensador de jabón para las manos durante el periodo de mantenimiento del aparato, por un militante de una célula yihadista durmiente, esperaba a ser recogido por un viajero concreto, en el momento señalado, un dispositivo detonador electrónico, y en la bodega  del avión habían conseguido introducir una maleta bomba.

    ~Como tú... pequeño... Es un ángel como tú. ~sonrió levemente.

      ¡Esa mirada llena de vida..!

      Giró la cabeza y miró unos segundos hacia el servicio. Una luz verde indicaba que se encontraba vacío.

      No... No podría entrar en el Paraiso con la sangre de ese niño manchando sus manos, pensó dubitativo.

      Su hijo... no se lo perdonaría jamás…
   
      Se recostó relajadamente en  el asiento y cerró los ojos. 

      Decidió no hacerlo.

   ~El Paraíso... deberá esperar. ~sentenció para sí.

 

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Veröffentlicht auf e-Stories.org am 25.10.2013.

 

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