Melvin Ernesto Arias Rivas

El Te Domingue

En una fresca y lluviosa tarde de domingo, la condesa Rane Ranacuaja Be, una dama ranesca
muy elegante recorra con paragua en mano a grandes saltos el espeso bosque , tena prisa por
llegar a tiempo de las manecillas del reloj a la fiesta del t en casa de la duquesa Oveme Oveja Me, una celebracin muy peculiar de todos los domingos, a la que la seora rana nunca llegaba tarde a tal compromiso -Santos sapos!- Que tarde se me hizo- Deca la elegante rana al mismo tiempo que estiraba su larga lengua para atrapar a cual insecto se le atravesara por el camino, y a la vez aprovechaba a empolvarse la nariz. Saltaba tan rpido que no tardo en divisar la casa de
la Duquesa. - Toc toc- Toco la puerta-

-Quin ser? preguntaron desde adentro-

-Ser mua! grito la rana arreglndose el vestido y encogiendo su paraguas-

-Ha! No tan rpido decid la contrasea- exclamo nuevamente la pesada voz-

-Como guste- dijo la rana- y sin pensarlo dos veces pronuncio tales palabras:

-Ser da domingue

Dio las tres el minute,

pastelillos o pur?

querer te, rico te!


-Ser mua

Ser amiga de este par

Dejarme entrar!

Que el domingue y el minute, me dijo te!


-Con gusto!- anuncio nuevamente la voz- se abri la puerta y la seora rana a presurosa entro.

-Hay! Amiga condesa Rane Ranacuaja Be, sintese que su deslumbrante presencia era esperada -Gusta una tasa de te?- dijo una peluda oveja en tono amable.

-Con mucho gusto, si me da gusto. Y que susto!, el que me dio Perrucho- exclamo la seora Rana tocndose su cabello al mismo tiempo que tomaba asiento en la enorme y elegante mesa de madera embarnizada, en forma triangular. En donde se encontraba la duquesa Oveme Oveja Me, Y la excelentsima Dogui Dog Perrucho, una perra poodle color rosa, quien al or las palabras de la rana dijo en tono molesta y algo gruendo:

-ja! Decis asustad. Si ser yo la que quiero decir , Rane Espantane-

La seora rana sabiendo que se refera a su vestido nuevo, le mostro su lengua en forma de burla

-Disculpad!- agrego la voz pesada de la oveja-,Disculpad! parad ya! Que los odos son sordos y las palabras mudas-

-Qu decs?- grito la seora perruna-

-Qu no entendi la seora?- anuncio la rana-

-Ha! Y t si entendiste verdad-

-Callad las tres! Haa! Excuse moi, tres menos una?

-Dos!-contesto la rana dando una mirada de repugnancia a La canina, quien con papel y lpiz intentaba resolver la sencilla operacin numrica. Resultaba que ninguna de las dos se toleraba.

-ja ja ja!-ri la rana- si ser ms bien Perrucho tontane-

-Hay!- gruo la canina- al perro con los modales!- y dicho esto tomo un cuchillo y lo lanzo hacia la rana, para suerte de ella que era bajita y no alcanzaba la mesa, al ver el cubierto ensartado en el asiento, justamente por encima de su cabeza, solo pudo tragar y abrir ms sus redondos ojos -como que vuelan cubiertos duquesa!- dijo la ingenua rana-

-Pastores que pastorean!-grito la seora oveja- a quien tal suceso le pareci tan gracioso que se quito lo de duquesa y se hecho con todo y asiento para atrs a rer por tres, solo sus patas se miraban desde la mesa.

-Haa!- grito enfurecida la canina al fallar en su intento de mutilar a la pobre rana. Quien al igual dejo lo de excelentsima y se arroj hacia donde estaba la condesa Rana, y valla sorpresa que se llevo, el asiento vaco encontr, en su rostro admiracin se vio y la clera ms se apodero al ver la seora rana que se diriga hacia la cocina a llenar la tetera ms de t.

-mui querer ms te!, y la tetera vaca estar al parecer un ser goloso tener por ac, como que me huele a Perrucho Glotonon.

-Glotonon! Exclamo la oveja quien al parecer todo le causaba risa- La colerienta Perrucho tomo panecillos de nuez y para callar la fastidiosa risa, introdujo un panecillo en el hocico de la oveja muerta en risa, que hasta lagrimas derramaban ya sus ojos Comed murcie!, que la risa la puede matar-

-Gracias! Perrucho glotonon, ja ja ja- volvi a rer la oveja, y valla que las palabras son sabias o las intenciones provocadas, por rer un bocado se fue mal y la pobre oveja empez a callar, la risa se volvi falta de aire y la respiracin valla que falto. La duquesa Oveja Me, volvi a parar las patas hacia el cielo, pero esta vez tiesas le quedaron. Y mirad que la risa la mato y que feliz quedo.

-Hay duquesa! Pero que hollada de te -dijo asombrada la rana- mirad que fiesta quizs quera ser, si mui una tasa querer. Hay! amiga Perrucho Altuaso no me hace un favor?

- Decid y pedid lo que quieras! Adems los favores no se les niegan a los difuntos-

-La verdad dice amiga Perrucho. Me pudiese llenar la tetera de te mientras mui alcanzar una tasa limpia.

-Con gusto! Amiga Rane Difunted- Pero mirad que las intenciones cuando se le suman los odios resultan malos actos. El te hirviendo, testigos ninguno, ancas de rana deleite seguro!, al querer tomad por detrs a la rana para arrojarla a la olla. Esta dio un salto para alcanzar la manecilla del chinero. Mirad que dos fueron los golpes, uno tras otro. Al abrirse la puerta de arriba golpeo en la cara a la colerinta y malhumorada Perrucho, al tomar la tasa mal puesta, se vino toda la
Vajilla. La rana dio un salto, y Perrucho un golpe en la cabeza se gan, mareada se sinti.

-Hay por Dios!- grito la seora rana al ver a la recin difunta Oveme oveja Me- y ante la impresin arrojo la tasa de porcelana, que en la cabeza de Perrucho encest. Y ms mareada se sinti, que el desmayo provoco, y mal lugar para caer desmayada, una olla de te hirviendo su cada amortiguo. Y el descanso s que le propicio.

-Y valla se fue Perrucho- dijo la ingenua rana- y ni el favor me hizo-

Ha! Qu domingo domingue. La polica se present, la investigacin esto arrojo:

Una oveja muerta de risa, una rana culpable de homicidio y un te delicioso!. Lo nico que dejo la difunta antes de morir.

-Y de que esta hecho?- pregunto el investigador-

El ingrediente fue secreto, Perrucho Colere y el resultado, un sabroso te a la domingue.


FIN

 

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Verffentlicht auf e-Stories.org am 29.08.2013.

 

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