Joel Fortunato Reyes Pérez

Estrafalaria Estulticia

Estrafalaria Estulticia
_ Autor: JOEL FORTUNATO REYES PEREZ

Me guardó entre la distancia cuarenta años.
Peyorativo, afable, con frecuencia pampirolado.
Cuando lo contemplo sentado en un recuerdo
descubro el espejo que perdió su reflejo, que
de tanto mirarse aprendió a morir, después de
la serena determinación detrás suyo...
Clarinado dardo, cubierto de bulo, vituperio,
y escarnio, con los anhelos por la intrincada senda,
anudando el color a los pálidos pinceles, y de
nuevo a los claveles con el centro de la luz hundida.

Ahí, el reloj meditaba en una estatua que tiene que
pedir prestada su sombra a la ventana, sin orden
ni concierto, en las relaciones más profundas de
un secuaz aficionado a la superficialidad benévola,
enfusado en la egresión viscosa por deshilvanar
el mismo viento.... Una cosa, no más déjame contar...

Sucede a veces... Por el aire paralelo bajando la esquina
mientras la realidad es aprisionada y soporta su peso.
El motivo no lo supe. La pieza perdía su forma;  hacía frío
y se ponía el sol menos penetrante en la obscuridad
más profunda... Incrustando estaba el pasmo en la
coersión indemne, sin honor, sin cetro, y sin la espada
de la aurora agitando el mar que ostentaba sus blasones.
Y cómo sólo cuando está triste la inspiración responde,
la noche blanca, trémula y clara, huésped sañudo del eco...
La vitrina lo guardaba a su vez implacable...
Pero ahí, no se podía ser seguro testigo de nada...

La distancia del alma al cielo se acortaba en un fragmento
de instante volátil un poco más que fugaz...  Por más que
fuere dichoso o fuere amado en las estrofas labradas en torno,
o en el potro del dolor en la maternal tierra hecha gris monotonía
donde toda minúscula voz germina en un espeso silencio...

El conservaba la misma sencillez de siempre, aunque siguiera
siendo sólo el reflejo perdido en aquéllo que no sería más qué
un hurgar ocioso entre la lúgubre emisión de un pasado, remoto
 y arrugado, boquirroto inconcuso, con todo el fárrago indolente,
y soso, dónde aprende a enlaminar el desatino, con soflama y
avenencia... Y qué en su desesperación formula preguntas...
cada vez más complejas, pues del zarandear hay un amplio catálogo.

Patidifuso asomaba el albedrío sombrío entre retinto y bravo, y largo
 suena disparatado responder con monosílabos a metro y medio
de distancia...   Así qué... Pasé viendo la noche dormirse en el sofá
qué no se despertaba al entrar la puerta justo abajo del tapete qué
abre la ventana, conversando con el cristal de la almohada preparando
el café de la pared lechosa esperando demasiado...

___ ¡ Así es el soñar y guardar el tiempo sin el forro en la vitrina !...

___Autor: JOEL FORTUNATO REYES PEREZ

 

 

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Veröffentlicht auf e-Stories.org am 06.06.2013.

 

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