Roberto Aranda

Fernanda

Ya eran tres años sin Fernanda, la rutina era seguida al pie de la letra día a día desde que se fue, rutina que consistía en una ducha fría por la mañana seguida de un almuerzo ligero (no quería que el estomago lo traicionara a mitad del trabajo en la oficina), luego a su jornada de 8 horas de trabajo, al salir volver a casa sin ninguna parada a menos que fuera a la tienda a comprar frituras o dulces, para finalizar sus obligaciones del día, tenía que ir a ver a su terapeuta ya que pensaban que tenia ligeras tendencias suicidas desde la muerte de Fernanda, ¿Qué ya nadie puede perder a quien más ama sin querer matarse?, esa era la pregunta que uso en su defensa cuando sus amigos insistieron en que asistiera, la verdad era que se hubiera suicidado desde hacía mucho tiempo si no supiera de antemano que el suicidio no le hubiera parecido bueno a Fernanda, solo seguía vivo por eso, y no por seguir vivo debía de disfrutar la vida, ahora vayamos a la parte en la que ponemos algo de historia de fondo para contar la historia de cómo Alejandro volvió a ver a Fernanda.
Se conocieron durante una fiesta que la novia del mejor amigo de Alejandro estaba ofreciendo, el estaba sentado tomando cerveza en uno de esos vasos rojos tan típicos de las fiestas juveniles, todavía no llegaba al punto de querer convertirse en el alma de la fiesta bailando frenéticamente y al ritmo de la música sobre una mesa, estaba en el punto en el que se sentía algo desinhibido, lo suficiente para intentar un movimiento de ligue con la chica que hacia media hora que estaba observando con disimulo, entre comillas porque claro que la chica hacia veintinueve minutos que se había dado cuenta que un cretino de gafas de montura negra le estaba viendo sentado desde una silla a diez metros de distancia sosteniendo el mismo vaso de jodida cerveza que parecía que nunca se iba a terminar, cuando vio que el individuo en cuestión se levanto y comenzó a caminar hacia donde ella se encontraba, ella ya estaba mentalizando la frase de rechazo que le diría en cuanto él le propusiera cualquier tipo de contacto, la curiosidad fue que en el momento que Alejandro estaba caminando hacia la chica alguien tiro su vaso de cerveza, los hielos que el vaso contenía fueron esparcidos por el suelo, así que en el momento en el que uno de los desventurados hielos se cruzo con el pie de Alejandro lo hiso perder el equilibro, todo sucedió para Alejandro como si fuera en cámara lenta, casi se pudo imaginar resbalando hasta caer y golpearse la cabeza contra una mesa cercana para luego romperse la nariz al caer ya en el suelo, para su suerte se desmayo en el momento que su cabeza toco la mesa.
La chica en cuestión era Fernanda, quien quedo más que impactada por la escena que acababa de suceder frente a sus ojos, escena que no tenía nada que ver con la que esperaba que pasara, (la vida nos da un giro de 180 grados cuando menos lo esperamos ¿verdad?), algunos socorrieron al hombre caído como pudieron pero era evidente que necesitaba ir al hospital así que sin demora llamaron a una ambulancia para que viniera a recogerlo, al momento de llegar la ambulancia nadie se ofreció de voluntario para acompañar al herido al hospital ni siquiera su mejor amigo (Omar), así que sin pena ni gloria Fernanda subió a la ambulancia con el todavía inconsciente Alejandro.
Cuando Alejandro despertó inmediatamente supo que estaba en un cuarto de hospital, y que le dolía infiernos la cabeza y la nariz, dolor que quedo ofuscado por la presencia de la chica de la fiesta en el cuarto, durante masomenos un minuto la chica y el mantuvieron contacto visual sin articular palabra, hasta que espontáneamente Alejandro dijo “chica, no puedo creer que hasta los cubitos de hielo logren patearme el culo”, la chica de la fiesta comenzó a reír frenéticamente, tanto que Alejandro temía que fuera a desmayarse, no esperaba que un comentario tan al azar lograra ese efecto, después de caso cinco minutos de risa continua, la chica lo miro y una vez más sin pena ni gloria le dijo “hombre, eres gracioso, me llamo Fernanda”.
A partir de ese momento comenzó todo el barullo entre ellos, no mucho después de eso Alejandro llevo a Fernanda a cenar, fue una velada vista como algo extraño para muchos, por el hecho de que Fernanda no dejaba de reír con los comentarios de Alejandro, el sin embargo jamás se había sentido tan cómodo con una chica ya que siempre que salía en una cita con una, generalmente las posibilidades de romance terminaban desde el momento que el comenzaba con sus comentarios sarcásticos y algo alusivos al sexo que tanto decía, esa era su marca y la razón de que no mucha gente lo aceptara, no podía mantener la boca cerrada, solo tenía que cualquier cosa para que a su mente saltara algún comentario y jamás se quedaba con las ganas de decirlo, ya que las pocas veces que se había aguantado sintió punzadas de dolor en el estomago, punzadas que el asociaba a la ansiedad que le causaba guardarse un comentario que le saltara a la mente, Fernanda en cambio se maravillaba con este nuevo sujeto que había entrado en su vida de manera tan peculiar, porque estaba acostumbrada a que cuando salía con un chico en una cita este se la pasaba cuidando lo que le decía, (la apariencia lo es todo, ¿verdad?), y eso era bastante aburrido, se proyectaban de una manera con ella y con los demás lo hacían de manera muy diferente, pero Alejandro parecía la excepción a la regla, este hombre decía lo que pensaba en el momento que lo pensaba sin guardarse nada y eso para Fernanda valía oro, (la aceptación es la clave fundamental de una relación bien establecida y funcional, ¿verdad?).
Paseos en el parque, mirar películas en el cine y en la sala de su casa, ir a cenar, a bailar fueron cosas que usualmente hacían, poco a poco ambos se dieron cuenta que jamás se habían sentido tan cómodos con una persona, podían ser ellos mismos sin temor a ser juzgados por el otro, eso hacía que el amor entre ellos solo creciera y creciera, risa y sexo en la cama era la combinación ganadora para ellos, cuando llego su primer aniversario decidieron irse a vivir juntos, con el salario combinado de los dos les alcanzo para rentar un buen departamento que pronto llenaron con sus cosas de solteros, claro se iba esto y aquello pero lo que se largaba se remplazaba con algo mucho más útil, por fin todo parecía marchar bien para Alejandro, siempre pensó que la meta máxima en la vida del ser humano consistía en encontrar a ese alguien especial para pasar la vida, y el sabia que esa persona ya estaba a su lado, tenían sus discusiones eso sí, pero habían desarrollad un buen método para no arrancarse la cabeza, cada vez que tenían una discusión se tomaban de la mano, y esque es más difícil sentirte enojado con alguien que te está tomando de la mano, y más si encima te mira a los ojos.
Una mañana estaban desayunando antes de irse cada quien a trabajar, (las cuentas no se pagan con amor, ¿verdad?), platicaban sobre que iban a hacer al anochecer, Alejandro había propuesto una cena romántica en el restaurante que estaba en el techo de un hotel, era la novedad más transitada de la ciudad, Alejandro había conseguido con un amigo reservaciones para las ocho, cosa que era casi una proeza digna de leyenda, “enserio corazón que no se cual es el chingado chiste de ese pinche lugar, es nomas la vista, vista que no es muy buena, todavía que fuera ver el país de las jodidas maravillas mientras cenas, es solo ver la ciudad”, “descuida, lo descubriremos en la noche hahah” , se dieron un beso, se dijeron un te amo, y cada quien por su lado, la novedad era que Alejandro iba a proponerle matrimonio durante la cena, claro que sin el jodido país de las maravillas como testigo, habían quedado de verse en el restaurante, Alejandro llego puntual a la cita, previamente había preparado como le iba a proponer matrimonio a Fernanda, simple y sencillo, con algún comentario para acompañar, pasaron primero treinta minutos, luego una hora, una hora y media, ¿Quién da más?, desde la primera media hora había comenzado a llamarla al móvil pero este lo mandaba cada vez que llamaba al buzón de mensajes de voz, finalmente dos horas y media después de comenzar la espera su móvil sonó.
Dos horas y media antes, dos grupos de traficantes de drogas habían comenzado una lucha a balazos disputándose el control de un sector de la zona centro de la ciudad, las balas volaban por todos lados, impactándose con lo que estuviera en su camino, el saldo final fue el de cinco criminales muertos y diez heridos, y dentro de lo que fue el daño colateral hubo seis civiles, dentro de estos civiles se encontraba la chica de la fiesta.
Un mes después Alejandro se mudo de departamento, todo le recordaba a ella, seis meses después comenzó con la terapia, un año y medio después comenzó a quemarse con cigarrillos los ante brazos en un intento desesperado de mitigar el dolor de su corazón, tres años después todo seguía igual, tres años y un mes después tubo el golpe de suerte que tanto ansiaba y fue arrollado por un camión de basura cuando cruzaba la calle, oficialmente estuvo muerto por tres minutos mientras los paramédicos trataban de revivirlo, fue durante esa experiencia casi mortal que volvió a ver a Fernanda.
Despertó en una sala grande de paredes blancas, no alcanzaba a divisar ninguna puerta, lo único que había eran sillones (blancos por supuesto), se sentó en el más próximo a él, en el momento que se sentó se percato de que Fernanda estaba sentada junto a él.
“¿eres tu Fernanda?”
“si soy yo”
“¿entonces estoy muerto?, ¿por fin?”
“Ahora mismo si, pero pronto volverás”
“¿Por qué no me puedo quedar contigo?, es lo que quiero”
“porque todavía no es tu momento, no sé cuándo será, pero sé que este no es”
“pero me haces falta, a la mierda la vida sin ti, ya aguante tres putos años y un pinche mes sin ti, ya me canse de esta mierda”
Ella rio
“lo sé, y créeme que e estado esperando volverte a ver, pero ahora no es el momento”
“¿Cuándo entonces?”
“no lo sé”
Alejandro ya empezaba a sentirse parte del mundo de los vivos otra vez
“ósea que cuando muera sin importar como sea ¿iré contigo?”
“eso si lo sé, y la respuesta es que si, el chiste está en que mueras”.
Pasaron cerca de seis meses para que Alejandro pudiera recuperarse completamente, durante un mes más continuo su vida como era desde la muerte de Fernanda, así fue que tres años y ocho meses después salió una nota en el periódico local anunciando la muerte de un hombre joven, al parecer se había disparado en la cabeza una hermosa mañana de sábado durante la primavera, cuando la policía llego a la escena luego de una llamada hecha por un vecino del joven encontraron una nota junto al cuerpo que decía sencillamente “me canse de esperar, a la mierda con ustedes, me voy a donde me quieren”

 

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Veröffentlicht auf e-Stories.org am 22.02.2013.

 

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