Elias Cali

los ojos del demonio de la ventana

Dicen que los ojos son las ventanas del alma pero cuando ya no hay un alma que resguardar en ellos la obscuridad y lo peor de cada uno sale a la luz con una fuerza capas de devastar y dejar destruida la conciencia y los recuerdos al mas temerario de los hombres.
Ana no mereca lo que le sucedi.
Pero cuando el demonio se posa sobre tu ventana no hay reclamo de justicia valido el momento del horror, la depresin, y la muerte llega y te mira directo a los ojos ...como a ella.
Pobre Ana.
Posada sobre su cama, victima del insomnio, con tan solo 9 aos y esos hermosos ojos, no habrn sido azules, pero el marrn de su mirada poda derretir el mas duro de los corazones.
Pobre Ana. Obligada a permanecer inmvil, petrificada por el miedo al ver aquella aparente burla al estado mental de una persona. All en su ventana descansaba el demonio con sus ojos azules, capaz de verlo todo. Y del otro lado Ana, Pobre Ana.
Desamparada y sola con la fuente de los males.
La criatura la miro, Ana tuvo el infortunio de cruzar su mirada con la suya aquella mirada que ya se haba cobrado otra victima, una pequea nia de 9 aos.
Los ojos del demonio encorvado y maltrecho similar a un pequeo mono pero con la notable ausencia de pelo se tornaron marrones.
As mismo Ana haba adquirido los ojos de aquella criatura todava posado en su ventana. La vista se le nublo. Lo ultimo que vio antes de desmallarse a causa del miedo y la sensacin de que el mal la habitaba,fue la pequea sonrisa de aquella criatura que rondara en sus recuerdos por el resto de su vida.
Pobre Ana. Despierta confundida, mientras su cabeza daba vueltas y sus ojos intentaban percibir algo que concordara con la idea que Ana haba forjado de lo que era la realidad. Ahora sus pequeos ojos solo captaban imgenes en blanco y negro. De la noche a la maana el color se haba esfumado de la vida de Ana.
Ahora sus ojos solo revelaban obscuridad en su interior, pero por fatdica que suene esta afirmacin esto no era lo peor. Ana avanzo en a pequeas zancadas por el pasillo en busca de algo conocido. Claro esa era su casa pero ya no se vea igual.
Al doblar en el pasillo capto de reojo , casi subliminal una pequea sombra... no tan pequea si se observa con detenimiento. Una criatura diferente a la anterior se encontraba ahora en donde elle haba estado pocos segundos antes. Pero esta no tenia ojos. Pareca reflexiva all en el rincn pero finalmente se decidi y se diriga lentamente haciendo uso de sus patas traseras en un precario equilibrio.
Ana huyo, Hacia la cocina donde se supona estaban sus padres. Cuando encendi la luz todo pareca normal. Reviso toda la habitacin con los ojos no haba nada all.
En ese momento sus padres entraron a la habitacin, ella estaba plida.
Cuatro horas despus a pedido de su madre el padre accedi a llevar a la nia al hospital para ser revisada. Atribuyeron la visiones a la imaginacin.
Cada vez que la obscuridad se posaba sobre sus ojos ella poda ver como el mundo se obscureca y all a su derecha el pequeo demonio. Ladrn de sus ojos marrones.
Ella enloqueci a la semana y media.
Decidi que no poda vivir teniendo aquella criatura a su lado. cada momento de su vida.
Ella misma se encargo del problema solo con un pequeo cuchillo fue suficiente.
La ceguera que le haba brindado aquel pequeo cuchillo desafilado fue una bendicin para ella a pesar del dolor.
Ella ya no debera ver nunca mas a aquella criatura que la acosaba da y noche.
Estaba hecho. En su ultimo momento con la capacidad de ver ella vio al demonio a los ojos de ellos broto una lagrima. Ella continuo con su vida alegre de no tener que volver a ver a la criatura. Pero sabia que el demonio de su ventana permanecera con ella el resto de su vida mirando de lejos con sus ojos robados.

 

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Verffentlicht auf e-Stories.org am 14.01.2013.

 

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