Diego Costa

Mi jardinero

1- Desbrozando el corazn

Empec a andar por el humilde camino de piedrecillas doradas. Camino construido hace 17 aos, pero que pocas veces has andado, pues tiempo hace que no pasas por aqu. Aun as se conservaba intacto, limpio y recto.

Llegue al primer jardn, el jardn del pasado. Entre y vi rencor, dudas, recuerdos, malos y buenos, todo mezclado. Vi miedo, sensato y estpido, e ignorancia, mucha ignorancia. Pero tambin vi ideas propias, opiniones y creencias.

Comenc mi labor. La ignorancia era lo ms duro. As que cog el rbol de la sabidura y lo plante encima. Y junto a l, al miedo. Al igual que a las ideas propias, opiniones y creencias a las que les quite las guas para que crecieran hacia ella. Desbroce el rencor hasta ver perdn. Las dudas las puse con la experiencia para que se apoyaran en ella. Y de igual manera coloque los recuerdos, tanto malos como buenos. Al llegar al rbol del amor vi a tus familiares y amigos, a tus amores y conocidos, y a una hermosa niita representando todo lo dems, todo aquello que conoces o no, pero que igualmente amas. Los salude, y despus me fui. Pero antes de salir plante unas semillitas de entendimiento y de paz rodendolo todo. Acurdate de regarlas.



2-Gritos de conciencia

Segu caminando por el humilde camino de piedrecillas doradas. El camino ya estaba un poco mas descuidado, sucio y turbulento.

Llegue al segundo jardn, el jardn del presente. Entre y vi de nuevo miedo y dudas. Vi egosmo y odio, mucho odio. Vi asco, pasiones y placer. Vi sueos, ambiciones y deseos. Vi tambin algunos sentimientos irracionales. Y al lado de las creencias y opiniones, adems, crecan unos pequeos brotes de convicciones y valores.

Reanude mi labor. Corte las races del odio y la rabia, al igual que del egosmo. El asco lo puse al lado del amor para que se convirtiera en pena. Y tras el plante algo de ternura, compasin y caridad. Las pasiones y el placer las puse bajo la sombra de la felicidad para que esta las haga de gua. A los sueos, ambiciones y deseos los traslade junto a la sabidura, y tras ellos deje unas semillitas de esperanza. Los sentimientos irracionales los aleje un poco ms de la razn, los pode, los regu, y los puse junto al rbol del valor para que, nicamente en el, se apoyen. Por ltimo, cog esos pequeos brotes de convicciones y valores, y los lleve a una praderita soleada, para que crecieran libres y fuertes. Al final, volv al rbol del amor y salude a tus familiares, a tus amigos, a tus amores y a tus conocidos; y despus me fui. Antes de salir del jardn escuche unos llantos. Los segu y encontr un pozo, un pozo vacio. Me asome y vi a la hermosa niita del rbol del amor. Ella lloraba y lloraba, y gritaba queriendo salir, pero no poda.

Le pregunte: -Qu es lo que te ocurre?

Ella continuo llorando.

Insist: -Por qu lloras?

Ella paro y me miro: -Te dir por que lloro. Lloro porque quiero estar bajo el rbol del amor y sin embargo estoy en un pozo vacio, sin nadie que me quiera, que me cuide y sin poder salir. Lloro porque cuando intento salir me vuelvo a caer, y porque a veces creo que morir atrapada en el fondo de este miserable pozo. Lloro porque nadie me quiere, y porque nadie hace nada por salvarme. Por eso lloro, lloro y grito con todas mis fuerzas pero nadie me escucha

-Nada puedo hacer por ti. Yo solo soy un simple jardinero.

As acabo la conversacin. Y frente a ti estoy. Te lo he contado todo. Te he recordado regar las semillitas de esperanza, cuidar lo brotes de convicciones y valores, y cultivar los frutos de la ternura, la compasin y la caridad. Te he avisado de la hermosa niita que tienes atrapada en el fondo de un pozo vacio. Te he dicho por que llora. Y te he dicho lo que quiere. Y ahora, te pregunto una vez mas:

-Me vas a escuchar?



3-Engrandeciendo el corazn

Contine paseando por el humilde camino de piedrecillas doradas. Ya estaba impracticable. Y de repente termino. Acabo el camino. Acabaron las piedras. No haba ms y no pude seguir.

A lo lejos, observaba difuminada una pradera sin fin, soleada y frtil, pero sin sembrar. As, agarre las dos ltimas semillas, y las lance con todas mis fuerzas. Eran la esperanza y el amor. Si brotan es porque en el maana hay fresca lluvia, aire puro y radiante sol, sino al menos dentro de tu corazn.

 

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Verffentlicht auf e-Stories.org am 05.12.2012.

 

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