Nabetse Selbonarg (Yury Esteban Escobar Grano

TRES HISTORIAS COTIDIANAS

EL MEJOR CICLISTA DEL MUNDO
 
Vivo en un Municipio grande y conozco al mejor corredor de ciclismo del mundo.  Se llama Don Ranulfo.
Este señor, de tez negra, ya entrado en años (Tiene como sesenta), diariamente sale de su casa en su antigua bicicleta  de las llamadas “San Tropel”: Grandotas, pesadas, con parrilla, timbre, dinamo que se frota contra la llanta delantera para que de luz en la noche y hasta parrilla para cargar personas o mercancías y se recorre toda la ciudad para llegar desde el barrio Bosques de los Cerros hasta el establecimiento Supercentro la 14 donde trabaja como mensajero desde hace ya unos quince años.
A lo largo de todos los días realiza veloces embalajes ciclísticos que envidiaría el mejor de los deportistas olímpicos de la rama del pedal, desde su sitio de trabajo hasta varios de los bancos de la ciudad, a oficinas, a la Alcaldía municipal, hasta el Hospital, para entregar la correspondencia, los mandados, etc.
Ninguna persona es capaz de alcanzarlo cuando se sube a su  “Caballito de acero” de color azul que tiene bien “Engallada” (Con varias calcomanías fosforescentes, bomba para inflar llantas, rines de aluminio, varilla de hierro para defenderse de los ladrones), se coloca su gorra de tela, agarra su maletín y da el primer pedalazo que lo impulsa por lo menos media cuadra (Tal es su fuerza).
Ni siquiera el Sr Gerente del Supercentro fue capaz de detenerlo en la navidad pasada cuando trato de entregarle un Bono Navideño para el y su familia.  Cuando salieron a buscarlo ya Don “Rey” como cariñosamente lo llaman todos, había salido disparado como un cohete en su veloz bicicleta que cariñosamente llama “La negrita”, se hizo humo y solo lo volvieron a ver al día siguiente.
 
 
 
 
LA JARDINERITA
 
En la calle donde resido, también vive una niña llamada Gloria Stella que mantiene montando en bicicleta y corriendo como loca por los andenes y calles empinadas de nuestra hermosa ciudad montañera.
A sus escasos diez años, ya en televisión ha seguido con detenimiento el desempeño de “Los Escarabajos Colombianos” como también de otros buenos ciclistas del mundo en eventos como la Vuelta a Colombia, El Tour de Francia, la Vuelta a España, El Tour del Porvenir.
Es fanática de grandes ciclistas como María Luisa Calle, Lucho Herrera, de Santiago Botero, de Lance Armstrong, Martin “Cochise” Rodríguez anhelando correr en Europa en un equipo profesional.
Su madre Rosa Eliana le regalo de cumpleaños una nueva bicicleta con marco de aluminio y desde entonces se le ve todavía mas entrenando fuertemente hasta correr el riesgo de ser atropellada por un vehículo en la calle. 
Porque en esta ciudad No hay escenarios deportivos donde puedan practicar en forma segura.
Los políticos se han robado como diez veces el presupuesto para la construcción del coliseo deportivo.  Incluso en documentos de la Alcaldía figura ya construido.
Pero la realidad es que es un Coliseo Deportivo FANTASMA.  Porque no existe.
La niña, en una de sus tantas idas y venidas, encontró unas hermosas flores en el jardín de una casa de tantas por las que pasa a diario.  Tomo un ramillete y se la llevo a su madre.
Desde entonces tiene bien ganado el nombre de “La Jardinerita”  y haciendo honor al mismo, diariamente lleva un ramillete de hermosas flores a su mami, de las que recolecta en los jardines. 
Los vecinos no se incomodan y la saludan cuando corta las mismas y siguen sembrando otras para que ella tenga de donde llevar.
Cierto día a la vivienda de la Señora Rosa Eliana, Madre de Gloria Stella, llego el Profesor Andrés Mauricio a preguntar porque la menor no había vuelto a estudiar al “Colegio de las Monjas” como llaman al Sagrado Corazón de Jesús.
Rosa Eliana le contesto que su hija se había matriculado en el colegio “Julián Trujillo” porque le habían ofrecido una Beca para sus estudios por ser una excelente deportista.
Con el pasar de los años, la niña fue participando en diferentes certámenes a nivel nacional hasta llegar a cumplir su sueño.  Hoy en día, a sus treinta y tres años es propietaria de un vivero y vende muchas y hermosas plantas de jardín.
 
 
 
 
 
LA CONSTITUCION NACIONAL
 
Carmenza es una niña de largas trenzas, cachetes rosados y falda larga que vive en una pequeña finca de la vereda El Rubí en la cordillera central de nuestro país.
Desde siempre soñó con llegar a ser una Buena Profesora para enseñar a sus vecinos niños de la comunidad donde comparte una humilde vivienda con su padre, la madre y dos hermanos mas de seis y nueve años.  Ella tan solo tiene cuatro.
Don Fernando, padre de Carmenza es un tipo robusto, cultivador de papa, de iguales cachetes rosados pero con un corazón de oro y buen padre.
Su madre es una campesina de largas trenzas, falda larga, con el paso del tiempo en su rostro marcado por el frio que en las noches de lluvia corta como cuchillo filoso.
Sus dos hermanos si son una cosa seria. 
Un par de locos, peleoneros, desordenados, cochinos, pedorros al punto que hay noches que se les alborotan los frijoles con coles y huevo frito que comen para la cena y se ponen que levantan la casa y hasta hacen flotar con sus gases las cobijas con que se cubren para dormir.
Juegan a los mosqueteros (Que han leído en la escuela en sus libros de texto) con los machetes viejos que van quedando en la finca, amellados como para cortar madera para el enorme fogón de leña de la cocina de la cual sale humo todo el día como una eterna fumarola que contamina el azul cielo.  Porque en estas fincas no se come sino que se traga.
En una de las periódicas salidas al pueblo que hace su padre, a comprar provisiones y a llevar sus bultos de papas a vender en la plaza de mercado, a Don Facundo, un paisa gordo, barbado, con un diente de oro y voz gruesa pero cálida y amable, la niña lo acompaña.
Después de vender su carga de cincuenta bultos de papa que trajo en el destartalado camión Ford modelo 1950 color rojo con su deteriorada carrocería de estacas (La verdad es que es un fósil mecánico pero útil), se dirigen al granero de Don Roberto a comprar la remesa para la semana (Arroz, azúcar, frijoles, sal, chocolate, manteca, café y otras cositas), Carmenza se sorprendió gratamente por un momento.
Observo tirado en el suelo del anden del granero y ya con señales de haber sido pisoteado por muchas personas, un pequeño libro.
La niña se agacho y recogió el libro y su sorpresa fue aun mayor al ver que era un ejemplar en edición rustica de la Constitución nacional de Colombia de 1991, versión pirata y bastante usado que en la primera pagina tenia escrito en números la suma de quinientos pesos.
-Que tristeza que no aprecien los buenos libros- pensó Carmenza –Ojala todos respetáramos la Constitución Nacional que es el compendio de todos los Derechos y Deberes de los ciudadanos y así a nuestro país seria un lugar mejor para vivir con justicia y equidad social.
Pasados los años, al crecer y haber consolidado su vida, aun conserva en su poder el pequeño libro pisoteado  que había encontrado de niña, en su elegante biblioteca en madera de prestigiosa abogada de la capital de la republica.
 
Nabetse Selbonarg
Abril 04 de 2012

 

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Veröffentlicht auf e-Stories.org am 23.11.2012.

 

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