Maria Teresa Aláez García

Besos.

BESOS.

I

Estaba vagueando,  vagando por el Tube y escuchando algo de barroco

http://pernelle.mforos.com/1584787/8224262-buenos-dias-bon-dia-bo-dia-egunon-good-morning-bonjour-guten-tag/

y una deliciosa canción griega que colocaré en el foro cualquier día y que ahora no me atrevo, dado que es una canción que da esperanza, amor, esas cosas tan vanas y fútiles,   cuando encontré la pieza de Mozart que he colocado en ese enlace. El concierto para piano.  (Gracias a agir).

El caso es que viene decorada con una figura de mármol, en concreto “Eros y Psiqué” de Antonio Cánova (1.793) que se encuentra en El Louvre. La pieza musical es enérgica y bien barroca, así que sirve para un buen despertar, un buen espabilamiento. Pero la dulzura del beso en unas figuras tan finas, tan pulcramente trabajadas,  no parece que cuadre con la obra so pena que quiera representar el apasionamiento con el que Eros desea despertar a Psique de su ensueño, de su utopía, de su estancia entre las nubes o las estrellas. No se compuso la música para la escultura ni viceversa. Pero, bien pensado, sí pueden adornarse la una a la otra en cuanto a la pasión con la cual el amor quiso alzar de su ensueño a la mente, a la inteligencia.

Y me vino a la cabeza… el compositor o el escultor… ¿habrían recibido un beso de despertar, un beso matutino, propio no de esta hora – las ocho – o sí, por qué no, pero quizás más adecuado de las seis de la mañana? La hora gris y ceniza, incierta, desoladora que puede ver brillar su nostalgia con un beso, tanto para quien lo recibe, como para quien lo da.

Imagino que no, son cosas propias de mi mente calenturienta.  Pero ver a psique algo atolondrada, agarrándose con fuerza y algo de dejadez a Eros quien guarda el equilibrio con sus alas abiertas y un pie que a la par que sujeta el cuerpo se va dejando caer, en lugar de sentirse relajado, me hace pensar – psique- en la diosa durmiendo el sueño de los justos, ese sueño tranquilo y maravilloso donde la persona no se entera de nada y sabe que tiene todo el tiempo del mundo para despertarse sin temer a una jornada estresante y agobiada, y siente, dulcemente, entre sueños, una caricia suave o incluso lo sueña.  Ese beso que seguramente dará Eros con tanto cariño, tanta pasión y tanto cuidado de no asustarla para que ella no se sienta apesadumbrada y que intenta, después, huir para no molestarla y ella se aferra porque se ha sentido querida o protegida o cuidada – o se ha vuelto ciega o estúpida que dicen que son los efectos del amor sobre la inteligencia, la ciega y alguna gente pierde hasta la dignidad, a saber – y no quiere dejar escapar ese momento tan mágico e importante.

En cuanto a Eros. El encontrar a su bella Psique durmiendo.  Hace sentir deseos de acariciar el rostro tranquilo y libre de pesares, de recoger su cabello y de quedárselo mirando horas y horas o incluso de probar a soplar un poco en el pabellón de su oreja, en su cuello, de rozar levemente el mentón y juguetear un rato con las distintas sensaciones que esconden la piel del cuello y del rostro, buscar entre las raíces de su cabello algún signo de vejez o madurez y luego ver los suspiros o acercarse y rozar con la mano o con los labios. Sin meter la lengua como una navaja, a escote o como la tarjeta en el cajero, con ansia, para sacar dinero. Sólo probar un poco, ver el efecto sorpresa cuando la otra persona recibe el beso. Si hay amor, suele haber una medio sonrisa y si hay simpatía, un pequeño reproche acompañando la sonrisa y el beso  se responde, como Psique deja de manifiesto. Si no hay amor… o hay una media vuelta o un signo de desagrado.

Yo probaría en el caso de que se conociera el resultado y éste fuera positivo.

Acto seguido, ver amanecer con la misma suavidad, acompañar a la brisa …

 

 

 

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Veröffentlicht auf e-Stories.org am 11.01.2009.

 

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