Luis Alberto Serrano

Carencia

     Cada día lo veo sentado frente a la alameda. Sólo se mueve, por las mañanas, a medida que la silueta del árbol, proyectada por el sol, va cambiando de sitio. El cobijo de esa sombra es la única motivación que tiene en este mundo. Me pregunto cuáles serán sus propias sombras y cuantas nubes cubrirán la luz de su vida. Todos los días me siento a leer la prensa en el mismo banco de parque y no hay uno solo que no me pregunte por las causas de tal deterioro humano. ¿Será un acto voluntario o por la injusta imposición de las flechas de la providencia?. Quiero preguntarle. Me gustaría saber.

     ¿Recordará los tiempos en los que tenía zapatos y ropa?. Es más, ¿tuvo alguna vez zapatos y ropa?. Quiero saber. Ahí está un día y otro, fiel a la cita con su destino, sentado a la intemperie, cumpliendo su función en la vida y que no es otra que servirnos de ejemplo a los demás. A los niños que pasean por su lado y que conscientemente no reparan en él, les servirá de impulso de superación y, por ello, les decimos que deben estudiar mucho para que puedan tener zapatos y ropa cuando sean mayores. Hoy es un día especial porque me he comprado unos botines nuevos. Creo que es el motivo que me ha hecho sensibilizarme más con una persona a la que no conozco pero que veo todos los días al otro lado de mi periódico. No me hace sentir bien que yo tenga calzado nuevo y él no. Que indigno está inventado este mundo y que incierto es el futuro.

     Me viene a la cabeza preguntarme ¿Cómo sueña su ventura?. ¿Hasta dónde llega su suerte?. Nosotros planificamos nuestras vidas: formar familia, hipotecas y un subsidio para pasar una vejez al confort de un hogar en paz. Pero ¿y su mañana?. Quizás él solo tenga como meta en la vida el conseguir su siguiente plato de comida. A partir de ahí comienza un nuevo motivo para vivir: conseguir el siguiente plato.

     Me gustaría, un día sentarme a hablar con él. Quiero saber. Pero, ¿y el querrá hablar conmigo?. ¿Tendría alguna necesidad de saber mi vida?. Creo que no. Ni siquiera podría asegurar que regalarle mis botines le hiciera algún bien. Lo que sí sé que podría hacer es resolver su siguiente futuro. Hoy resolveré su próximo plato de comida.
 

 


TWITTER: @luisalserrano
Este relato esta inspirado por la foto del fotógrafo mexicano Héctor Guerrero (IrreverenteMente Fotografiando) [TWITTER: @hectorghs]

 

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Veröffentlicht auf e-Stories.org am 22.03.2017.

 

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