Leandro Martinez

El Rumano

Verano en Buenos Aires, una atmósfera húmeda, pegajosa... insoportable.
En el subte en esta época del año hace un calor inhumano, por eso decido caminar por la calle Corrientes para llegar a mi destino. Por lo menos en la superficie corre una brisa que aligera el sufrimiento.
En una esquina me encuentro a un hombre pidiendo limosna. "Soy refugiado de Rumania" dice con severas faltas de ortografía el cartel que tiene a un lado.
Me pregunto si será cierto lo que dice. Tal vez el pobre hombre es explotado por una mafia que lo obliga a pedir limosna. No es la primera vez que veo a una persona con un cartel similar, lo cual aumenta mis sospechas. ¿Cómo probarlo?
Voy a preguntarle de que lugar de Rumania viene, mis conocimientos de la geografía rumana so bastante limitados, pero si miente y es un argentino haciéndose paras por rumano supongo que se pondrá nervioso y no sabrá que contestarme. Me acerco, me pongo en cuclillas al lado y le pregunto.
-¿De donde sos?
-De Rumania- me contesta extrañado
-Si pero... ¿De qué lugar?
Me contestó con el nombre de una ciudad que no logro comprender, sin embargo sigo interrogándolo.
-¿Y eso dónde queda, cerca del Mar Negro?-
Si me responde esta pregunta, pienso para mí, una de dos, o realmente es rumano o es un argentino que conoce muy bien la geografía rumana.

  • No, no hacia el otro lado, es un pueblito en medio de los Cárpatos en Transilvania- responde en un castellano bastante limitado.
  • Ha sí- le contesto sorprendido- esa es la tierra de Drácula.
  • Sí, así es- me contesta orgulloso.
  • ¿No serás medio vampiro vos también no?- le digo en tono de broma.
  • No, no esa es solo una leyenda.
  • Ha bueno, entonces tomá- le digo y saco unas monedas de mi bolsillo mientras me para y se las doy en la mano.
Me despido del rumano y sigo mi camino. Doy unos pasos y por alguna razón me doy vuelta y veo al rumano que me observa. Ahora la expresión de la cara ha cambiado notablemente. Me mira con los ojos enrojecidos y con una sonrisa que deja ver sus caninos con un tamaño desproporcionado.
Al otro día desperté con dos pequeños puntos rojos en el cuello, cerca de la yugular.
 

 

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Veröffentlicht auf e-Stories.org am 25.02.2015.

 

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