José Luis Remualdi

Sin Señal

En tres meses recién rompí cuatro fotos de ambos 
y me quedan como cien más entre las pruebas 
que me propongo desaparecer de tu paso por mi vida. 
Me faltan tus sandalias y tu blusa breve y no hallo el valor 
para borrar tu último ‘sagrado’ mensaje desde el buque diciendo 
que nunca me ibas a olvidar (lo cual además de paradójico, 
me pareció un abuso de poder y hasta una burla) 
y que te estabas quedando sin señal.

A la vez, siento que te fuiste y que pasó y pasa el tiempo 
y ni noticias de tu vida; no un te amo pero sí un indicio tuyo 
en honor al tiempo compartido, algo que rompa el papel shôji 
de la pared de la incertidumbre, ya que es leve lo que nos separa 
mientras estemos vivos y a su través, muchas noches
y algunos días, he creído ver esbozarse tu silueta.

No sé bien qué estoy pidiéndole al fracaso en realidad, 
pero es algo así como un abrazo tuyo ansioso de mi abrazo 
para sentirnos hondo y luego sí, no vernos nunca más.
Un acto que pruebe que no nos convertimos en androides 
o en impávidos, que es peor. Acto que por dos razones 
no realizo: porque no sé si quieres y porque tengo miedo 
de que mi sentir se haya hecho más hondo todavía 
que el tuyo y te ahogue el poco que me dediques.

Es que tengo la sensación de que únicamente yo, 
cargo con nuestras vivencias y no tienes idea de lo que pesa 
tu sonrisa. Imagínate tus besos, tu roce de piel, tu pasión 
sin restricciones, tus mimos, tu simpatía…

Debo entender de una vez por todas que te fuiste 
muy liviana, que te quisiste ir muy liviana por la vida 
sin el más mínimo lastre común y desprenderme a mi vez 
este morral de amor indemne, figurado tuyo hacia mí. 

La insignificancia de lo nuestro para ti, 
es la que tengo que asumir y utilizar, ya que fue la que te izó 
a las alturas de tu verdadero afán y, cuando esté listo, subir yo 
también a tocar de nuevo la luna. Pero no sé de dónde saca tanta 
perseverancia y cómoda soledad mi corazón, que mutis además, 
creo que también se quedó sin señal.



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Veröffentlicht auf e-Stories.org am 29.08.2014.

 

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